Hoy día la lectura on-line ha modificado la forma tradicional de abordar los textos. Esta lectura rápida se caracteriza por una rápida sucesión de ojeadas a titulares llamativos y a resúmenes cortos, en el orden fragmentario y disperso de una maraña de hipervínculos. Este simple hecho se presenta ya como una mutación de los mecanismos mentales y físicos adaptados durante siglos para la lectura. La lectura de libros narrativos y las largas horas que pasábamos ya pasan a otro plano. Los sintomas del nuevo mal se entienden cuando nuestra concentración comienza a dispersarse después de dos o tres páginas. Nos inquietamos, perdemos el hilo, y sentimos que nuestros cerebro va a la deriva y tenemos que arrastrarlo para que vuelva al texto. Ya la lectura que solía fruir con naturalidad se ha convertido en un combate.
El mundo a través de una pantalla
El autor de este libro, Lee Siegel, considera Internet como el epítome de la cultura de masas, un fenómeno que para el escritor no tiene ya tanto que ver con cosmovisiones, sino que se reduce a una estrategia comercial de dimensiones globales. Siegel califica de "igualitarismo antidemocrático" al recurso alienante para "permitir que la reivindicación más firme arrincone el talento más concienzudo". El mundo a través de una pantalla viene a ser también una advertencia contra las maneras de abonar las modalidades posmodernas y descafeinadas del totalitarismo.
Siegel distingue entre la transmisión del conocimiento y la de la mera información: "Uno desea tener conocimientos por sí mismo, no por querer saber lo mismo que los demás o porque quiera transmitirlo a otras personas. El conocimiento garantiza la independencia. En cambio, cuando nos informamos pensamos igual que todos los demás que están absorbiendo la misma información".
Se trata de una lectura que no está hecha para dejar poso, sino más bien para dejar paso a otra que la desactualiza.
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