Mostrando entradas con la etiqueta HABITOS DE VIDA SANA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HABITOS DE VIDA SANA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de julio de 2010

Estar y sentirse bien

La filosofía oriental enseña que el bienestar reside en la armonía del cuerpo, mente y espíritu. Para lograr esa armonía es fundamental comer de todo, sobre todo, muchas frutas y verduras; practicar ejercicio físico; evitar el estrés; y,a ser posible, tener un ‘hobbie’.

Para saber si tu día a día o tu semana a semana sigue los dictados de una vida saludable te proponemos que lo compruebes, a través de los siguientes puntos del bienestar:
Descansar bien. Tan importante es el sueño como la alimentación. Es mejor que cenes ligero y temprano… evitando las carnes rojas, que hagas la digestión antes de irte a la cama y que no trasnoches. ¡Cuando te despiertes irradiarás energía y vitalidad!

Planifica menús mensuales. No solo te ayudará a mantener una alimentación variada y equilibrada. Sobre todo, y lo más importante, ganarás tiempo para ti. Pensar cada día lo que vas a comer puede consumir muchas energías.

Un poco de ejercicio cada día. Busca el que más te guste: nadar, ir a clase de gimnasia, bailar, hacer yoga. Si no te gustan las clases dirigidas o ir al gimnasio puedes probar con hacer diariamente una caminata a paso firme. Por ejemplo, si evitas el autobús o el metro al salir de trabajar y te vas a casa andando a buen paso ya estás moviendo tu cuerpo y tu corazón.

Aire puro, sol y agua. La naturaleza está a tu favor. El aire libre y la luz del sol alimentan tu energía. La luz solar te llena de energía y alegría además de ayudar a sintetizar la vitamina D, tan necesaria para la salud de tus huesos. El aire libre te da una sensación de plenitud y te induce a respirar mejor y el agua te ayuda a eliminar toxinas, a hidratar la piel, favorece la evacuación y ¡no engorda!.

Mantén una actitud positiva. Algunas situaciones pondrán a prueba tu paciencia. Tómatelo con calma: respira hondo, bebe un poco de agua, cuenta hasta diez y sonríe. Te ayudará a verlo todo un poco más claro.

Haz las comidas en un buen ambiente. Come en una mesa ordenada, dedicándote tu tiempo para disfrutar de los alimentos, masticando a conciencia y procurando tener una conversación amena y constructiva.

Evita los comentarios negativos. Con frecuencia te encontrarás en situaciones en las que se criticarán abiertamente a otras personas que no estén presentes. No entres al trapo y procura mantenerte al margen o, directamente, evítalos. Si el aludido o aludida no están presentes no estarás participando de nada positivo.

Haz amistad con la fibra. Combate el estreñimiento, regula el tránsito intestinal, “barre” el colesterol malo y tiene un gran poder saciante. La encontrarás en verduras, cereales integrales,
legumbres…

Tómate tus cinco minutos… ó diez, ó quince para relajarte. Es muy positivo tener un momento al día para estirarse, cerrar los ojos y evitar pensar en nada concreto. Se trata, simplemente, de parar. ¡Verás lo bien que te sienta!

Un capricho de vez en cuando también te lo puedes dar. Puede venir en forma de alguna compra que te guste, como algo de ropa, un viaje relámpago de fin de semana o un dulce. Cuando te des el gusto ¡disfrútalo a tope y evita el sentimiento de culpabilidad!.

martes, 11 de noviembre de 2008

1.- Disfruta de la comida: come alimentos diferentes cada día, evita la monotonía.

2.- Come con regularidad: haz 5 comidas al día, así garantizaremos el aporte nutricional correcto.

3.- El desayuno es fundamental: ayuda a mantener la actividad física de todo el día. Incluye fruta, lácteos y cereales. Y disfruta con él.
4.- Equilibrio y moderación: no elimines ningún alimento de la dieta, simplemente controla el tamaño de las raciones de alimentos que, por su composición, deben ser limitados en el menú diario.

5.- 5 al día... 3 de fruta y 2 de verdura: su consumo está relacionado con la disminución de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, y además mejora la presión arterial.

6.- Base la dieta en hidratos de carbono: deben aportar al menos el 55% de la energía total diaria, lo que equivale a unas 4-6 raciones de cereales. Con ello reducimos la cantidad de grasas en la dieta como medio de obtención de energía. Y aumenta el consumo de fibra: que sea de unos 25 g/día, para mejorar el tránsito intestinal. Incluye por tanto cereales integrales en la dieta.

7.- Bebe muchos líquidos: para mantener una buena hidratación ingiera unos 1,5 litros al día de líquido. No hay que esperar a tener sed.

8.- Cuidado con las grasas: aunque son necesarias, ya que son una buena fuente de energía y nutrientes esenciales, no se debe abusar de las grasas, sobre todo de las saturadas, ya que aumentan el riesgo de determinadas enfermedades.

9.- Modera el consumo de sal: aunque todos los alimentos ya contienen sodio en mayor o en menor proporción, pero en general suficiente para cubrir las necesidades de la mayoría, su aporte en el cocinado aumenta la palatabilidad de los alimentos. Hay que tener cuidado con el exceso de sodio, que provoca hipertensión.

10.- Haga ejercicio: es fundamental ser activos para el mantenimiento de la salud y prevenir una serie de enfermedades como obesidad, hipertensión, cardiopatía isquémica... Además el ejercicio equilibra la relación entre la energía que ingerimos y la que gastamos.