lunes, 28 de noviembre de 2011

El sentido de la Navidad

EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD




Para algunos es una época de tristeza, otros de locura por no saber qué comprar, otros el momento de beber y comer sin preocuparse…Por desgracia son bastantes los que no saben qué celebramos en Navidad y por qué nos hacemos regalos.
Aún falta un mes y ya están las calles y comercios adornados para la Navidad. La televisión nos bombardea con juguetes, colonias y otra lista interminable de regalos. A su vez cada vez se ven menos belenes, se oyen menos villancicos en las casas, comercios y jardines públicos. Hace años, el Papa Juan Pablo II nos recordaba que hay que evitar una «mentalidad consumista» en estas fechas, que, presentada «de manera insistente» por los mensajes publicitarios, contrasta con la sencillez con que nació Cristo. También ha advertido que esa mentalidad hace a la Navidad correr el riesgo de perder su auténtico sentido navideño.
En la Navidad celebramos la mayor alegría que puede tener la humanidad: Dios se hace uno de nosotros. Nos ha nacido Dios. Nace como todos nacemos, pequeño, quizás para que podamos acercarnos a El, sin miedo. Nos da lecciones de humildad. También nos da lecciones de pobreza. Jesús nace pobre en Belén. No es sólo algo bonito. Nos brinda auténticas lecciones de pobreza que hay que saber aprovechar para meditar. Algo de lo que se deben sacar enseñanzas prácticas. Dios nos quiere enseñar con su ejemplo. La pobreza buscada por el Señor tiene un valor que nos toca descubrir.
Los padres tenemos que educar en el consumo: no es malo consumir. Tener cosas, en principio, no es inmoral. Todos los seres humanos tenemos necesidades. Lo malo sería tenerlas desordenadamente. Tener en exceso, despilfarrar, no saber ayudar a otros que pasan necesidad.
La mejor herencia y un buen regalo.
Cicerón señalaba que la mejor herencia que los padres pueden dejar a sus hijos, más preciosa que todos los patrimonios del mundo es la gloria de la virtud y las buenas obras. La mayoría de nuestros hijos no nos entenderán y querrán siempre más y más. No pararán en compararnos con otros de su clase, sus amigos, que si tienen tal o cuál. Hay regalos que duran poco, apenas unas horas. Otros unos días. Hay regalos que pueden durar toda la vida.
Quizás estés pensando qué regalo hacer a tus hijos esta Navidad. Está en tu mano en hacerles un regalo especial, que sea para siempre. Si el regalo para tus hijos consiste en enseñarles a vivir una virtud, ese aprendizaje les acompañará durante toda su vida y les podrá servir en infinidad de ocasiones que se le presentarán y en las que ya no podrás estar junto a ellos para ayudarles. Si les enseñas a vivir la sobriedad les habrás hecho un regalo muy útil.
Enseñar a los hijos a contentarse con poco. Para divertirse no hacen falta cosas extravagantes. "Si no tengo la Play Station no puedo jugar...". "Si no tengo este video juego no lo paso bien". ¡Ojo a las adicciones!
Darles cosas continuamente a los hijos, les puede generar un estado de permanente insatisfacción. Cada vez pedirán más cosas. Querrán renovar lo que tienen. Serán insaciables. Unos pequeños tiranos que exigen a sus padres continuamente. No sabrán disfrutar o el disfrute será breve de tiempo, porque no se les ha enseñado a valorarlo, entre otros motivos porque no les ha costado nada. Por eso cuando se les rompa o se les pierda algo no tendrá mayor importancia para ellos.
Esta situación suele llevar a otra triste realidad: la esclavitud de los padres por los hijos consentidos. Y es triste. Qué cosa más desagradable ver a un niño consentido. No dejar que se hagan pesados pidiendo continuamente. No ceder. No siempre que haya una salida tiene por qué haber una compra.
Para evitar esto que bueno es tener a los hijos cortos de dinero, que aprendan a negarse para no hacerse personas blandas e indefensas ante las contrariedades de la vida. La sociedad de consumo nos incita constantemente a efectuar compras, por intereses comerciales. No se trata de ser ahorrativos ni espartanos, sino de acostumbrarse a no crearse excesivas necesidades.
Si alguna vez un hijo reprochara a sus padres que no se siente querido porque no recibe los regalos que espera sería una buena ocasión para examinar cómo se les está educando.
Habría que hacerles ver que eso en una especie de "pequeño chantaje". Explicarles en qué consiste el verdadero cariño. Todo lo que unos padres hacen por sus hijos que le dan lo que más les conviene.
Te puede entrar cargo de conciencia: a ver si no les quiero lo suficiente al privarle de regalos. No hay que preocuparse. El cariño no hay que medirlo en regalos. Es más si hay que acudir a regalos puede ser señal de que le estás negando otras cosas: ¿le das tu tiempo libre?
A lo mejor puede ser más costoso para unos padres dedicar toda la mañana de un sábado para ir a verles a una competición deportiva. O salir con ellos a montar en bici justo ese día en que el padre tiene un partido de padel interesante con sus amigos o que la madre tenía un plan sugerente con varias amigas.
Habla uno a uno con tus hijos, escuchándoles. Dejándoles que se explayen. Interesándose por sus cosas. Preguntándoles con verdadero interés. Ese es el mejor regalo. Lo que les va a llenar y a hacer felices.
A modo de concreción se ofrecen algunas sugerencias:
En las comidas no consentirles caprichos. Que coman todo lo que se sirvan.
No comer a deshoras. Evitar asaltos a la nevera.
Bebidas alcohólicas. Que os vean con sobriedad. Son especialmente graves las consecuencias que provienen de un uso indebido del alcohol.
Salidas. No excesivas salidas al cine, a parques de ocio, etc. Hacer con ellos la programación que vean que no es solo algo que reciben como un derecho. Que sepan el tiempo de que disponéis y lo que valen las cosas.
Tenerles cortos de dinero.
No consentirles caprichos.
Moderación en los regalos.
Uso de los teléfonos móviles: normalmente no sea necesario que lo lleven siempre encima. Quizás en algunas circunstancias.
Una manera de vivir la virtud cristiana de la pobreza es enseñarles a aprovechar el tiempo. Para ello fomentar el tiempo personal dedicado a la lectura. Hacerles un plan de lecturas para las Navidades.
También que tengan un horario cada día y que todos los días dediquen un tiempo mínimo a estudiar.
Uso moderado de la televisión, cine, vídeos.
Horario de uso de internet: tiempo máximo diario. Tener las conexiones en zonas comunes de la casa.
Llevarles a visitar personas necesitadas: familiares, amigos, lugares dedicados a la atención de personas en circunstancias desfavorables. Esto fomenta la generosidad y evita pensar en uno mismo.

Fuente: www.sontushijos.org

domingo, 27 de noviembre de 2011

JÓVENES CON VALORES

Interesante congreso que se ha celebrado en varias ciudades, estos días pasados de noviembre. Aqui os dejo su dirección para estar al día el año que viene. Comienzan de marzo a noviembre.


Filosofía de los congresos gratuitos para jóvenes con valores.
Vivimos en una sociedad en la que la competitividad, la intolerancia, la violencia o el individualismo se han convertido en incómodos compañeros de viaje con los que hemos aprendido a convivir.
La publicidad, los medios de comunicación e incluso nuestra vida cotidiana hacen que veamos con nociva naturalidad estos conceptos y que pasemos muchas veces por alto “Lo que de verdad importa”.
Honestidad, Tolerancia, Voluntad, Solidaridad, Respeto.....son elementos que, más allá de ideologías, creencias y procedencias, unen a todos los seres humanos en el objetivo común de construir un Mundo más amable y justo para la convivencia de todos los que lo habitamos.


“Lo que de Verdad Importa” nace con la esperanza de ser una herramienta motivacional que complemente la formación académica de los jóvenes, despertando sus conciencias a través de experiencias personales impactantes e inspiradoras que abrirán sus mentes hacia las posibilidades que tienen ante sus ojos, su actitud ante la vida y su responsabilidad respecto al mundo que les rodea.
No se trata de transmitir simplemente conocimientos, sino también y principalmente emociones que les enriquezcan como personas y como parte integrante y activa de la sociedad de la que forman parte.


Seas como seas, estamos seguros que este congreso te ayudará a crecer como persona y a enfrentarte a los problemas de cada día con un espíritu optimista y luchador.


¿Quién puede asistir? Jóvenes previamente inscritos

¿Cuándo? Las distintas ediciones se distribuyen en dos ciclos: marzo y noviembre.

¿Dónde? Se celebran distintas ediciones en ciudades de toda España.

¿A qué hora? El congreso se celebra durante una jornada completa: de mañana (de 9:00 a 14:00h aprox.) y de tarde (de 16:00 a 20:00h. aprox.) existiendo la posibilidad de inscribirse sólo a media jornada.

¿Cuánto cuesta? Nada. Se trata de un congreso Gratuito

¿Puedo ayudar? Por supuesto! Para cada edición necesitamos voluntarios y gente dispuesta a aportar su granito de arena en este proyecto.

Contacta con nosotros en acgil@loquedeverdadimporta.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots, dinos cómo quieres ayudarnos.
¿QUIERES SABER MÁS? Date de alta como usuario y te mantendremos al corriente de "Lo que de Verdad Importa". También encontrarás toda la información sobre LQDVI y formar parte activa de este movimiento a través de la página www.lqdvi.fundacion.telefonica.com

martes, 15 de noviembre de 2011

Comunicación asertiva

"Cuando yo cambio mi mundo cambia"

Somos seres caracterizados por la palabra, el lenguaje, la comunicación. De la calidad de nuestra forma de comunicar depende la calidad de nuestras relaciones, porque siempre, de una forma u otra, estamos comunicando.Para que tengamos una buena comunicación con "los otros" hemos de aprender a comunicarnos bien con nosotros mismos. Sara Cobos, experta en Coaching de Familia, nos ha dado unas pautas:


Hemos de aprender a conectar con nuestros sentimientos, con nuestros pensamientos. Los sentimientos nos dan una información muy valiosa respecto a que ocurre en nuestro interior al relacionarnos con los otros. Tambien respecto a nuestro "dialógo interno", o cosas que nos decimos. ¿Que estoy sintiendo ante esta situación? ¿Que reacciones puedo percibir en mi cuerpo? Esta relación, ¿qué me despierta? ¿Me siento cercano o no? ¿Estoy tranquilo o no? ¿Estoy confiado, nervioso, seguro?
A medida que podamos clarificarnos respecto a nuestros sentimientos y emociones, estaremos en mejores condiciones para comprender sin juicios previos a los otros.
Los "ruidos internos" son esa serie de filtros mentales producto de nuestras creencias, sentimientos, experiencias, prejuicios que nos hacen percibir la realidad de una forma matizada, distorsionada. Conocerlos, clarificarlos, nos situa en mejor posicion para comprendernos y abordar las relaciones de forma mas clara.
La comunicación no es lo que decimos, sino la respuesta que el otro nos da. Una buena comunicación cuida el mensaje, el medio o canal, el momento adecuado, las formas.
Percibimos a traves de todo nuestro cuerpo: oido, tacto, vista, gusto, olores.... Cada persona tiene más acentuado un determinado modo de percibir, y es algo que hemos de tener muy en cuenta si queremos que nuestro mensaje llegue.
La comunicación asertiva tiene una estructura: Yo me siento.... (alusion al yo, al sentimiento propio) Cuando tu.... (haces, no haces, dices, no dices) Porque me hace sentir.... (explicar las consecuencias)Lo que me gustaria es.... (petición expresa de hacer, no hacer, decir, no decir)
La comunicación asertiva no garantiza la respuesta que deseamos del otro, pero ayuda a crear un buen ambiente, libre de acusaciones tan nocivas, que provocan generalmente la defensa y la falta de escucha.En resumen, somos responsables de la calidad de la comunicación. Las bases son el amor, el respeto y la confianza. Con estos principios podemos decir, que "cuando yo cambio mi mundo cambia"

jueves, 20 de octubre de 2011

La Familia, desafío para una nueva política

Libro: "La Familia, desafío para una nueva política"

Como destaca Eduardo Hertfelder, presidente del IPF, "a nuestro entender, es, quizá, el libro más completo que se ha escrito hasta ahora sobre la familia en España-ya que por primera vez se aborda en un solo volumen la situación de la familia -incluyendo los datos más actualizados que existen al día de sus principales indicadores-; el origen y las causas del porqué se ha llegado a esta situación; y sobre todo, las soluciones, propuestas y alternativas con un conjunto de 101 medidas para la realización de una auténtica política integral de apoyo a la familia y que desde el IPF consideramos indispensables".


"¿Es indiferente para la sociedad que las familias estén rotas o sean estables? -continúa Hertfelder-, ¿que los padres puedan conciliar su vida laboral y familiar o que no tengan tiempo para ello?, ¿que los niños nazcan o sean abortados?, ¿que los hijos sean educados en un determinado contexto o en otro?, ¿que sean educados por sus padres o según los intereses doctrinarios del Gobierno de turno? ¿Qué va a pasar cuando el Gobierno cambie de manos? ¿Qué harán las nuevas leyes y decisiones políticas por la vida familiar? ¿Fortalecerla o debilitarla?"


Llegados a este punto, el presidente del IPF aboga por preguntarnos: "¿realmente es importante la familia? ¿Tiene vigencia la familia en pleno siglo XXI? ¿Realmente cumple la familia una serie de funciones sociales vitales para la sociedad? ¿Por qué es necesario promocionar, proteger y ayudar a la familia? Y más concretamente ¿Cuáles son los problemas de la familia española en la actualidad? ¿Hay solución o alternativas a los problemas y necesidades de las familias? ¿Pueden las administraciones y políticos hacer algo por y para la familia? ¿Qué es lo que pueden hacer?"
La respuesta a todos estos interrogantes, y muchos más, se abordan en el presente libro La Familia, desafío para una nueva política que ha editado el Instituto de Política Familiar.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Análisis de la crisis actual

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual. Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artículo:


Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "y a mí, qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único.
Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:


1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10.La globalización.


Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente". Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .


En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres.


Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.


Leopoldo Abadía
P. D . 1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

Educar al niño para la amabilidad

Bernabé Tierno, Psicólogo y escritor nos da unas pautas muy sorprendentes para activar las neuronas de la bondad en nuestros hijos:


* Los adultos que leen estas páginas saben perfectamente la importancia capital que tienen los hábitos creados, que se convierten en actitudes, en valores y en verdaderas "fortalezas humanas". Pero los hábitos no son sino la consecuencia de la repetición de acciones semejantes. Enseñar a un niño a ser buena persona, llevando a cabo acciones bondadosas y gratificantes para con los demás, es facilitar las cosas para que, ya desde la primera infancia, se vayan activando juntas en el niño las neuronas de empatía, de bondad, de respeto hacia los demás, de cordialidad y de amabilidad. Así, se irán formando "redes neuronales" positivas, que faciliten en el futuro joven y adulto las acciones generosas, solidarias y de auténtica bondad.


* Si, según nos enseña la psiconeurología, "las neuronas que se activan juntas, muchas veces, llegan a formar redes neuronales, tanto positivas como negativas", lo inteligente es que no permitamos que se "activen juntas" neuronas de maldas, de odio, de egoísmo y de indisciplina, porque, entonces, toda la personalidad de ese niño quedará invadida de tendencias hacia las acciones negativas.


* Al humanizar al niño desde la cuna con los buenos ejemplos y motivando todas las conductas positivas, empáticas y de bondad, les estamos ayudando a ser una "buena persona".


VENTAJAS DE HACER EL BIEN Y SER BUENA PERSONA:

1.- Sentirse mejor y más a gusto con uno mismo.

2.- Ser más sociable, hacer amigos y provocar que los demás nos devuelvan el bien recibido.

3.- Proporciona un mayor bienestar en todos los sentidos físico, mental y emocional.

4.- Eleva y potencia el sistema inmunológico y mejora la personalidad y el carácter.

5.- Sin pretenderlo, logramos ser más valorados, queridos y aceptados.

Esto hace que se incremente nuestra autoestima y nuestro sentimiento de competencia.